Hasta el 40% de los niños españoles en algún momento de su vida pueden llegar a padecer disfagia.
Se trata de un trastorno de la deglución que implica dificultad al tragar, por lo que la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda la importancia de detectar el problema a tiempo y de concienciar sobre esta patología.
La disfagia infantil se ha visto incrementado en los últimos años debido a la mejora de las tasas de supervivencia de niños con afecciones complejas, lo que ha permitido que más niños sobrevivan a enfermedades graves, pero a menudo con complicaciones adicionales como la disfagia.
Patologías digestivas
Determinados síndromes y patologías que afectan en la edad pediátrica y neonatal conllevan una serie de alteraciones fisiológicas y/o anatómicas que pueden generar disfagia. Se estima una prevalencia del 30-80% de disfagia en niños con trastornos del desarrollo, y del 19,2-99% en niños con parálisis cerebral.
De hecho, el 70% de los niños españoles con afecciones neurológicas padecen disfagia, una condición que afecta gravemente su capacidad para tragar. El perfil de paciente pediátrico con disfagia muestra que 2 de cada 10 padecen patologías digestivas, mientras que 1 de cada 10 sufre enfermedades respiratorias asociadas.
Las señales de disfagia en los niños varían según la edad. En los lactantes y niños pequeños, incluyen dificultad para succionar, tragar o masticar, tos o asfixia durante la alimentación, regurgitación frecuente, y el rechazo a ciertos alimentos. En niños mayores, los síntomas pueden incluir quejas sobre dolor o malestar al tragar, dificultad para masticar alimentos sólidos, y la presencia de neumonías recurrentes debido a la aspiración. Además, la irritabilidad, la pérdida de apetito y la falta de aumento de peso son comunes en ambos grupos de edad.
En España 2 millones de personas padecen disfagia, pero solo se diagnostican el 10% de los casos, por lo que el 90% restante no se alimenta adecuadamente.

