Un test para conocer si existe predisposición genética a la celiaquía e intolerancia a la lactosa

celiaquía e intolerancia

Synlab ha lanzado un estudio genético, Intolerance2, que permite saber, en un solo análisis, si existe predisposición genética a la celiaquía y/o a la intolerancia primaria a la lactosa. La prueba, que se realiza a partir de una muestra de sangre o cepillado de mucosa bucal, está especialmente recomendada en personas con sospecha clínica de celiaquía y estudio serológico negativo antes de realizar la biopsia, y en aquellas que tienen sintomatología compatible con enfermedad celiaca o con intolerancia a la lactosa.

La enfermedad celíaca afecta a cerca del 1% de la población europea, y es más frecuente en las mujeres con una proporción del doble que los hombres. Además, son cada vez más las personas que presentan molestias digestivas originadas tras la ingestión de determinados alimentos. Los alimentos que más frecuentemente se relacionan con estas molestias digestivas son alimentos derivados de cereales y de lácteos.

Enfermedad celíaca

La celiaquía se debe a la intolerancia al gluten, un conjunto de proteínas presentes en la mayoría de los cereales. Se caracteriza por una reacción inflamatoria en la mucosa del intestino delgado, provocada por una respuesta inmunitaria, que dificulta la absorción de macro y micronutrientes. Los síntomas más frecuentes son la pérdida de peso y apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión y dolor abdominal, pérdida de masa muscular y retraso del crecimiento entre otros.

El tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten que debe continuar durante toda la vida. Eliminando el gluten de la dieta se produce la normalización clínica y funcional, reparándose los daños causados en las vellosidades intestinales. Sin embargo, esta dieta de exclusión es compleja, ya que el gluten está presente en el 80% de los alimentos sólidos manufacturados.

Intolerancia primaria a la lactosa

En ocasiones, las personas presentan dolor y distensión abdominal, hinchazón, gases y diarrea, tras el consumo de lácteos. Estos síntomas pueden estar originados por la incapacidad de metabolizar la lactosa, el azúcar principal de la leche. La lactosa es hidrolizada en el organismo a través de una enzima denominada lactasa dando lugar a glucosa y galactosa que se absorben a nivel intestinal. Cuando la lactosa no es hidrolizada, pasa al intestino grueso provocando los síntomas.

La intolerancia primaria a la lactosa o hipolactasia adquirida es la causa más común de intolerancia a la lactosa en el adulto y tiene un origen genético. Se estima que aproximadamente el 75% de la población pierde la capacidad de digerir lactosa en algún momento de su vida. La pérdida de la actividad está asociada a la edad, pudiéndose observar una reducción de dicha actividad a partir de los 3-5 años, aunque lo más frecuente es que ocurra en la edad adulta.

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